domingo, junio 24, 2007

La ignorancia, al poder


Cuando alguien pretende ejercer de bueno-bueno sin tener ni puta idea de cómo funciona la vida, y llega al poder con esas ansias desenfrenadas de arreglar el mundo tan propias de la izquierda, armado sólo de su ignorancia, suele ocurrir que termina haciendo mucho más daño que el que pretendía solucionar.

Cristina Narbona, la flamante (y dicharachera) ministra del Medio Ambiente echó abajo el Trasvase del Ebro del anterior gobierno de Aznar. A cambio, se comprometió a suministrar agua desalada del mar a toda la costa mediterránea mucho menos gravosa para el Medio Ambiente, según ella: ¡Oh, qué sencillo y poco contaminante tenía que resultar coger agua salada del mar y convertirla en dulce gracias al progreso!


Ahora, un informe de Adena calcula que la emisión de CO2 a la atmósfera por la desalación contemplada en el plan de la ministra será de 2.4 millones de toneladas anuales. Y eso, visto en plan conservador.


Total, que gracias a la estupidez de la ministra -y de su jefe, que es el que siempre ha mandado en el gallinero- España se arriesga a no poder cumplir con el protocolo de Kyoto gracias a la melonada de siempre: 'Si lo hizo Aznar, hay que dehacerlo.'

Y ésta es sólo una de tantas.

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