En un ejercicio clásico de ese 'buenismo' tan perjudicial para todos los demás (nos vemos empobrecidos por él y encima tenemos que pagarlo), el presidente Rodríguez ha clamado contra la miseria que aflige a otros continentes, en clara referencia a Africa y Sudamérica.
La pregunta que yo le haría a Rodríguez es: ¿Y por qué son pobres? ¿Acaso es que llegaron al mundo después que los demás?
Si Africa y Sudamérica se caracterizan por algo es -precisamente- por ser los dos continentes más ricos de la Tierra: aquéllos en los que la Naturaleza es más lujuriosa y fértil, en los que hay mayor abundancia de recursos.
Quizá el problema de ambos continentes sea justamente ése: que son las dos zonas de la Tierra en las que menos necesidad hay de trabajar para poder vivir. En ellos existe la que podríamos llamar la Naturaleza del bienestar: allí bastaba con alargar la mano para coger los frutos del árbol y poder comer. El cielo sirve de techo, ya que no existen los inviernos. Allí no hay mucha necesidad de trabajar, y eso es lo que les ha hecho pobres.
No puede sorprender que ahora, cuando se multiplican como conejos, los habitantes de esas zonas opten por emigrar a los Estados del bienestar: es para no tener que variar su forma de vida. En lugar de alargar el brazo para coger la fruta, ahora tendrán que acercarse a alguna ventanilla. Todo cambia, nada permanece.
Así que sólo caben dos posibilidades: o que Rodríguez no se entera de por qué se desarrollan y progresan las sociedades, o que quiere que ésta -la nuestra- se empobrezca y desmedre. Aunque lo más probable es que ambas sean ciertas.
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Pensándolo mejor, ¿no sería ésta -la de empobrecer a nuestras sociedades- la vía más eficaz para luchar contra el Calentamiento-Global-producido-por-la-mano-del-hombre-y-que-tantas-víctimas-está-causando?
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