
Mañana será el gran día. Las televisiones de toda España transmitirán en vivo y en directo el debate de las Cortes, que enfrentará a dos rounds (más turno de contrarréplica) a los púgiles Rajoy -aspirante- y Zapatero, que ostenta el calzón de campeón aunque muchos digan que lo logró con trolas y golpes bajos (en la foto se puede ver a Zapatero probablemente presumiendo de tamaño -imposible: ¡hay que ser fantasma!- con alguna de sus ministras, lo cual es prueba de su capacidad para el engaño).
La tarde promete ser intensa pero decepcionante, como corresponde a todas las tardes de expectación. Se espera que Rajoy le castigue los blandos a Zapatero y que éste escurra el bulto con grandiosas frases vacías. Todo, hasta el último turno del gobierno, ya sin derecho a réplica, que Zapatero aprovechará para sacudir a su contrincante con la máxima dureza, con la esperanza de dejarle KO.
Hastas entonces Zapatero recurrirá a su conocido lenguaje oscuro y dedicado a los grandes principios universales, que lo mismo podrían valer para un roto que para un descosido, y que no aportarán nada a nadie.
Todo hace pensar que cuando termine el encuentro nadie sabrá si Zapatero piensa seguir negociando con ETA o si por fin mandará a los guardias que actúen. Y lo peor es que ni siquiera es seguro que él mismo sepa qué es lo que va a hacer.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario