
Al fin se manifestaron. No eran muchos, la verdad, pero las manifas ya nunca volverán a ser lo que eran cuando sólo se manifestaban los progres y cuando el número de los manifestantes se calculaba a ojo y con el ánimo exaltado. Desde que la derecha empezó a manifestarse contra el gobierno y los medios adictos al poder decidieron que había que cubicar calles y plazas y descontar el espacio ajardinado, los millones de manifestantes se fueron para nunca más volver. Esta vez los suplicantes para que ETA dejara de matar no pasaron de 175.000.
Al cierre de la manifa se leyó el tradicional comunicado. Fue un comunicado infumable, atiborrado de adjetivos, de peticiones de principio genuinamente progres y –lo que es aún más imperdonable- de ciudadanos y ciudadanas. En fin, lo mismo que si lo hubieran escrito Otegi, Ibarretxe o Llamazares.
El comunicado pedía la unidad de los demócratas frente al terrorismo. Un error y una petición anticuada. Esa unidad de los demócratas era posiblemente la misma que se establecía en el Pacto Antiterrorista, pero ya días antes de que se leyera el comunicado la vicepresidenta del gobierno lo había calificado de papelito. Así que ¿a qué insistir en ello? ¿Y dónde quedó la petición del cordón sanitario para aislar a la derecha más que troglodita, gótica?
A la hora de escribir este comentario sigue sin haber datos sobre los autobuses fletados por los convocantes y de los bocatas para los asistentes. Pero sospecho que sobraron muchos.
Al cierre de la manifa se leyó el tradicional comunicado. Fue un comunicado infumable, atiborrado de adjetivos, de peticiones de principio genuinamente progres y –lo que es aún más imperdonable- de ciudadanos y ciudadanas. En fin, lo mismo que si lo hubieran escrito Otegi, Ibarretxe o Llamazares.
El comunicado pedía la unidad de los demócratas frente al terrorismo. Un error y una petición anticuada. Esa unidad de los demócratas era posiblemente la misma que se establecía en el Pacto Antiterrorista, pero ya días antes de que se leyera el comunicado la vicepresidenta del gobierno lo había calificado de papelito. Así que ¿a qué insistir en ello? ¿Y dónde quedó la petición del cordón sanitario para aislar a la derecha más que troglodita, gótica?
A la hora de escribir este comentario sigue sin haber datos sobre los autobuses fletados por los convocantes y de los bocatas para los asistentes. Pero sospecho que sobraron muchos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario