Francia se encuentra en una encrucijada histórica: si Sarkozy resulta elegido Presidente, Francia evolucionará y podrá por fin progresar, tras décadas de anquilosamiento. Si en cambio gana Ségolène, nada cambiará, y el Estado francés seguirá engordando sin medida a costa de los ciudadanos.
Ségolène lo ha intentado todo para engañar al pueblo: ha prometido cambios, ha convocado a la gente para escuchar la voz de los ciudadanos, se ha presentado a sí misma como la doncella de la modernidad...
Pero los cambios que ha ofrecido están basados en las ideas vaporosas e inanes que ya proclamaron los vividores de Mayo del 68; los socialistas jamás han escuchado a los ciudadanos, cuya voz se han ocupado siempre de silenciar para así poder hablar sólo ellos; y la modernidad de la izquierda hace tiempo ya que se anquilosó y se paralizó cuando la gente pudo ver la opresión y la falta de libertad en que siempre han desembocado esas ideas.
Francia se juega su futuro, pero también se juega en Francia el futuro de Europa. Esperemos que los franceses sepan vencer su persistente miedo al cambio y dar el necesario paso al frente.
Aunque eso sí, Ségolène es muy mona. Por más que alguien se haya tirado un pedo a su lado (ah, la gauche!)y el fotógrafo la haya pillado con la correspondiente cara de asco..
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