Hoy es el gran día. Si las encuestas -y el sentido común- no fallan, Sarkozy será elegido Presidente de Francia, y la izquierda tendrá que pasar otros cinco años reconcomiéndose y afilando las navajas.
Nada es tan sencillo como parece, sin embargo. Ya Ségolène Royal proclamó que el triunfo de Sarkozy rompería la paz civil. Y otros muchos en la izquierda -sindicatos, organizaciones varias- han prometido que Sarkozy tendrá un mandato calentito si se empeña en sacar adelante sus promesas de modernización de Francia.
Las previsiones apuntan a que ya desde el otoño, es decir a la vuelta de las vacaciones - ésas sí, sagradas- se producirán en Francia movilizaciones y violencias. Es lo que se conoce ya como la Tercera Vuelta, y la izquierda no para de proclamarla y alentarla.
¡Qué diferencia con la Derecha (por ejemplo la derecha española)! La Derecha siempre ha aceptado disciplinadamente los resultados de las urnas, y ha esperado con paciencia a que el pueblo, harto, le votara para reparar los desastres provocados por la izquierda.
Hay algo sin embargo que no cambiará: también allí, la izquierda acusará a la derecha de ser la causante de la ola de disturbios que ya está preparando.
En eso la izquierda es siempre fiel a sí misma.
1 comentario:
Buenos dias, realmente me parece muy interesante la entrada, buen criterio.
Publicar un comentario